30 de noviembre de 2013

Los Papas que han influido en mi vida




Papa: “Petri  Apóstoli Potestatem Accipiens” (recibiendo la potestad de Pedro apóstol)
   
 “Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra, Yo edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no prevalecerá contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los cielos; y todo lo que atares sobre la tierra será también atado en los cielos; y todo lo que desatares sobre la tierra será también desatado en los cielos.”
    Mateo, 16, 18-20

 Cinco son los Papas que han dirigido la iglesia en mis casi cincuenta años de vida:

 Pablo VI que murió cuando contaba catorce años y a quien recuerdo por haber sido quien guio y finalizo el Concilio Vaticano II, del que surgieron los movimientos católicos obreros. 

Juan Pablo I  que murió de un infarto tras treinta y tres días de pontificado  y que creo qué prometía ser un buen Papa;  no quiso la ceremonia de la coronación.

 Juan Pablo II, del que aprendí  que se puede servir a Dios desde el sufrimiento personal  “El sufrimiento, en efecto, es siempre una prueba —a veces una prueba bastante dura—, a la que es sometida la humanidad”,  elegido con cincuenta y ocho años tuvo tiempo de ejercer un largo pontificado viajando incansablemente, predicando y escribiendo. Nos dejo un nuevo Catecismo y  nos enseño a perdonar a quienes atentan contra nosotros.

Benedicto XVI  es el cuarto Papa que he conocido y al cual tengo por un teólogo  consumado, me enseño a renunciar, a darme de cuenta cuando tengo que dejar paso a los demás, a no aferrarme a las cosas, a ser simplemente un peregrino en busca de Jesús.” Gracias, gracias de corazón. Gracias por vuestra amistad y vuestro afecto (...). No soy más el Sumo Pontífice de la Iglesia. A partir de las 20.00 horas, seré simplemente un peregrino que continúa su peregrinaje sobre la Tierra y afronta la etapa final. (...) Gracias y buenas noches.”.

 Y Francisco el Papa que me rompe los esquemas, que me habla con un lenguaje claro, que comprendo, de
“la calle”. Es el Papa que denuncia con palabras llanas y entendibles para todos, las guerras, los conflictos económicos, el ansia de dinero y de poder, la corrupción y los crímenes contra la vida humana y contra la Creación. El qué  lavó, secó y besó los pies a doce reclusos, entre los que había dos mujeres, una de ellas de religión musulmana.  El que  se aloja en la habitación 201, la cual consta de una cama, un crucifijo, un salón y un baño,  con el propósito de buscar una "forma simple de vivir y la convivencia con otros sacerdotes”, el que  critica a las personas que trabajan con el fin último de la acumulación de dinero, las cuales opina que se enfrentan a una «catarata descendente de degradación moral, el que nos dice; "El Papa ha de servir a todos, especialmente a los más pobres, los más débiles, los más pequeños".
 Se nos eriza el cabello cuando nos exhorta con frases como: «Hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraterna. La cultura del bienestar nos hace insensibles a los gritos de los demás. Hemos caído en la globalización de la indiferencia», «La crisis económico-social y el consiguiente aumento de la pobreza tiene sus causas en políticas inspiradas en formas de neoliberalismo que consideran las ganancias y las leyes de mercado como parámetros absolutos en detrimento de la dignidad de las personas y de los pueblos» «Sufro cuando veo en la Iglesia o en algunas organizaciones eclesiales que el rol de servicio, que todos nosotros debemos tener, que el rol de servicio de la mujer, resbala hacia un rol de servidumbre», «Dios está en la vida de cada persona, está en la vida de cada uno. Y aún cuando la vida de una persona ha sido un desastre, aunque los vicios, la droga o cualquier otra cosa la tengan destruida, Dios está en su vida. Se puede y se puede buscar a Dios en toda vida humana. »,  «No hace falta ir al psicólogo para saber que cuando uno denigra al otro es porque él mismo no puede crecer y necesita humillar al otro para sentirse alguien. Jesús con toda sencillez dice: "no habléis mal uno del otro. No os denigréis. No os descalifiquéis"... si uno no es capaz de dominar la lengua se pierde», «Una vez una persona, para provocarme, me preguntó si yo aprobaba la homosexualidad. Yo entonces le respondí con otra pregunta:- dime, Dios, cuando mira a una persona homosexual, ¿aprueba su existencia con afecto o la rechaza y la condena? Hay que tener siempre en cuenta a la persona. Y aquí entramos en el misterio del ser
humano. En esta vida Dios acompaña a las personas y es nuestro deber acompañarlas a partir de su condición», «Que los candidatos a obispos sean pastores cercanos a la gente, padres y hermanos, que sean amables, pacientes y misericordiosos. Que amen la pobreza, tanto la interior como libertad para el Señor como la exterior que es sencillez y austeridad de vida, que no tengan una psicología de príncipes», «Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita con mayor urgencia hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles, cercanía, proximidad. Veo a la Iglesia como un hospital de campaña tras la batalla», «Quiero a los sacerdotes en las periferias donde hay sufrimiento, sangre derramada, ceguera que desea ver, donde hay cautivos de tantos malos patrones. Quiero pastores con olor a oveja», «Un religioso no puede tener cara de guindilla en vinagreta"»
Este es nuestro nuevo Papa, un Papa cercano. Que Dios lo guarde y lo ilumine por muchos años para mayor gloria de su Iglesia

29 de noviembre de 2013

Estaba enfermo, y me visitasteis





 Últimamente paso muchas horas en la planta de oncología y cuidados paliativos y aunque no quieras, entablas conversación con los familiares de otros enfermos.

 La muerte, ronda siniestra por el pasillo a la caza de su próxima víctima; pues raro es el día que el equipo médico no anuncia la noticia de la inminente muerte de algún paciente a sus familiares.

 Observo atentamente el cambio que se produce en muchos de los cuidadores al conocer la noticia, según sea la edad, el parentesco que los une y por otra parte, el tiempo que trascurre desde que se anuncia la proximidad del fallecimiento, hasta el fatal desenlace.

 Se pasa del llanto inicial, a la impaciencia por qué dicho momento se dilata en el tiempo y lo que se esperaba a las pocas horas de la trágica noticia, se alarga durante días.  Entre cigarrillo y cigarrillo, entre café y café, la impaciencia por que llegue el fin, hace que la gente diga cosas que, supongo que no desearían para sí mismas, (amaras a Dios sobre todas las cosas   y al prójimo como a ti mismo); no comprenden que solo Dios puede dar y quitar la vida, deberían pensar que se encuentran ante un ser humano insustituible, único, con una vida, una intimidad y una historia personal, que padece un gran apuro: SE ESTA MURIENDO Y LO SABE, además padres, esposa, hijos agonizantes, son sangre de su sangre y una vez que mueran su vacío en la tierra no podrá ser llenado.

  
Intentando ocultar la enfermedad al enfermo
 En estos últimos diecinueve días de estancia en planta, fallecieron diez personas,; por la edad casi todas estarían bautizadas, muchas de ellas casadas por la Iglesia y sin embargo, en ningún momento vi subir al párroco del Hospital a dar la unción de enfermos a ninguno de ellos, no por dejadez del capellán sino porque los familiares no contactan con él para que administre los sacramentos.

 Este intento de ocultar lo que el enfermo sabe, hace que en esta época la mayoría de los agonizantes no reciban ningún tipo de consuelo espiritual. Sé que nuestro Señor les perdonara dada su situación, pero ¿perdonara a quienes evitan proporcionarles la ocasión de ponerse en paz con el Creador?

 Tanto los enfermos terminales, como los que padecen graves enfermedades y sueñan con pertenecer a ese mínimo tanto por ciento que sobrevive al periodo de cinco años, necesita y muchas veces solicita aunque no queramos darnos cuenta acompañamiento. Pide a su cuidador que no se retire, que se siente; le pide tiempo y una silla pegada a su cama, y lo suplica como si se tratara de la medicina más eficaz para su tratamiento. Pero ¿somos capaces de sacrificarnos para ofrecérselo?, ¿dejaremos nuestros quehaceres diarios para "socorrer al enfermo"?,¿renunciaremos a nuestro bienestar para aplicarle los cuidados paliativos o preferiremos dejarlo en manos de otro ya sea residencia o acompañante de pago, con la escusa de que "estará mejor atendido"?

 Debemos ser conscientes de la dignidad del familiar enfermo, quitar tiempo de otras cosas para mirarle sin lastima, para permanecer a su lado en silencio, tiempo fundamentalmente para escucharle. El familiar enfermo, necesita desahogarse, expresar lo que piensa, manifestar sus pensamientos y sus miedos, tiempo para hablar sin que le interrumpamos, sin que le cortemos las frases ni contestemos por él, demanda que escuchemos incluso lo que piensa sobre la misma muerte.

   Al familiar moribundo se le ha de trasmitir con palabras contundentes, que debe oír y con gestos evidentes, que debe sentir que, como dictaba la doctora Saunders; “me importas tú por ser tú, sin juzgarte, me importas por ser quién eres, donde estés, como estés, como seas y me importas hasta el último momento”

 En medio de una cultura utilitarista e individualista , asumir este principio de humanidad es algo arduo y valiente.



28 de noviembre de 2013

SEÑOR PERDONAME POR QUE TE NEGUE

« ¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti».

« ¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces». Juan 13 (37-38)



Señor ten compasión. No vuelvas tu rostro a este tu siervo.

Porque renegué de ti vivo en tinieblas, no ilumina el sol nunca mis pasos. Cuantas veces te negué yo en esta vida, mas Tú siempre cuidabas de mí. Como un padre perdona a su hijo amado, así me perdonabas Tú cuando a Ti volvía triste y desdichado.

Tantos años estudie Tú Catecismo, tantos mayos con mis flores a María, tantas oraciones de memoria repetidas no me mostraron quien tras ellas se escondía.

Me olvide de tu existencia en la abundancia, mientras la vida pasaba yo reía, pero en un solo momento mi alegría, en tristeza quedo pronto convertida. Los bienes de este mundo no me llenan, mi corazón se colma de desdichas mas con humildad y vergüenza contenida, te suplico misericordia en estos días.

Paso ya el ardor de mis primeros años que me llevo a experimentar el placer mundano, mas en el fondo de mi corazón quedo el rescoldo del amor de aquel,que por los hombres dio su vida

Si a Pedro afianzaste como roca , tras negar tres veces y llorar , concédeme Señor, yo arrepentido, volver a contar con Tú amistad.

Pues mi vida sin Ti ya no es mi vida, este mundo lo tengo por demás, dame fuerzas para que con mi tiempo, pueda hacer el bien a los demás.

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