1 de julio de 2014

A ti, Señor, me acojo

       
A ti, Señor, me acojo:
no quede yo nunca defraudado;
tú que eres justo, ponme a salvo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.
[...] yo, Señor, en ti confío. 
Tú eres mi Dios, y en tus manos está mi destino

“Estoy completamente seguro de que Dios existe  y que Él me comprenderá y perdonará, pues mi sitio es estar junto a Roxy, la mujer que siempre he esperado, la mujer a la que he amado con toda mi alma, a la que he perdido, y sin la que no puedo vivir. "

Si Dios quiere, en estos momentos ya estaré ante el. En estos momentos mi alma descansara en paz junto a la de ella. Dios justo y misericordioso perdonara mi afrenta como cualquier padre terrenal perdona a su hijo, por mucho que le ofenda.
El sabe que lo he intentado, que llevo cerca de seis meses buscando un sentido a mi  vida pero, ya no puedo mas. El dolor por la perdida y el sentimiento de haberle fallado es superior a mis fuerzas.

" Amor mio si tu te mueres yo me voy detrás" 

Cuantas veces se lo había dicho, cuantas veces rogué a Dios que mi muerte se antepusiera a cualquier sufrimiento que ella pudiera padecer, pero las circunstancias no fueron como yo las quería, fueron como estaban predispuestas desde el principio. Nadie se muere, hasta que le llega su hora (incluso yo).
Por eso, al igual que el Señor se la llevo antes de que sufriera mas, se que me perdonara y permitirá gozar de su gracia. El me creo imperfecto. El ha dejado que dispusiera de los medios para realizar este acto, y si no estuviera escrito que debo abandonar este mundo y unirme a quien tanto ame, simplemente no lo permitiría.
Hijas mías no lloréis por mi, solamente sepultar mis restos junto a los de vuestra madre y pensar que de nuevo estamos juntos. Que volvemos a vivir ese amor que nos caracterizo durante toda nuestra vida. Con nuestras discusiones tontas y nuestras risas, pero siempre juntos.
Pensar hijas mías, que vuestra madre fue la que me sostuvo durante tantos años. Que yo  nací de nuevo el día que la vi bajar por las escaleras del "Punto Rojo" y que, como una diosa entro en mi corazón. Que en aquel momento recupere las ansias de vivir que ya por entonces, había perdido.
Perdonarme por dejaros solas, por ser tan egoísta; pero mi vida ya no es vida. Pensar en que ella, me esta esperando para recuperar el tiempo que perdimos en este mundo. Desde allí veremos como progresáis en la vida junto a vuestros hijos.
Os quiere
Vuestro padre.


Al fin estamos muertos

La muerte es el estado más libre,
el más tranquilo.

Es la despedida más insoportable,
el camino más eterno.

La muerte es destino,
descanso, aire.

En él flotamos en recuerdos
y ahí, sólo ahí, somos alma
y estamos juntos.

Al fin, estamos muertos.

29 de junio de 2014

Hoy he celebrado mi santo y mi cumple sin ti.





Cariño he llevado a los chicos y a mi madre a comer al Fuelle, donde tantas veces íbamos tú y yo. Pero hoy, por más que lo he intentado no ha sido igual, faltabas tú con tu alegría y tus bromas. Casi no he comido, porque todo me recordaba a ti.  Miraba las mesas en donde nos habíamos sentado tantas veces juntos, y la pena me embargaba de tal manera que se me hacia imposible disfrutar. Solo me apetecía el vino, ya no ponen jarras como la última vez que fuimos, sino un vino de Magallon  que es bastante bueno. Amor no puedo vivir sin ti, esto que vivo ahora no es vida, es estar muerto en vida.
¿Qué pecado he cometido Dios mío? ¿Qué te he hecho para que me la arrebates de esta manera? Sé que soy el más miserable de tus siervos, que solo me he acordado de ti en la adversidad, que cuando todo me iba bien jamás te lo agradecí. Pero Tú eres todo amor y no entiendo, porque tienes que hacer pagar mis culpas a quien, no tiene culpa, a quien solo era puro amor para todos.
Subo al cementerio y se, que ella no está allí, se que esta a Tú lado. Soy incapaz de concebir que hayas podido tener en cuenta sus pequeños fallos y, no la dejes disfrutar de las promesas que tienes preparadas para quienes creemos en Ti. 
Señor perdóname pero deseo morir. Deseo morir para volver a encontrarla, para volver a estar con la única persona que ha sacado lo poco de humano que hay en mí.  Cuantas veces me ha dicho “Juan Carlos que hay que perdonar, que hay que ser bueno”, infinitas. Su voz tenía el poder de calmar a la fiera que hay en mí  pero, hace tanto ya que no oigo su voz.
Señor yo se que Tú me has dado la vida y, que terminar con ella es una grave ofensa hacia Ti, pero tengo que intentarlo. Tengo que llegar a ella de nuevo, cueste lo que cueste, mi vida solo a sido vida mientras estuve a su lado.

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